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Colaboración con el Perú
"Compartir es vivir" es el lema del internado para el que trabaja Mª Jesús Laorden, alumna hace años de nuestro colegio. El año pasado ella vino a hablarnos del Perú y su labor allí, alguno de vosotros seguro que la recordáis. Una vez más se ha puesto en contacto con su antiguo colegio y esta vez para compartir sus fotos con vosotros. A través de ellas os invita a hacer un pequeño viaje por la realidad que vive todos los días.
Los huambisas y aguarunas descienden de los fieros nativos jíbaros, guerreros formidables que defendieron incansablemente su libertad, por lo que eran poco conocidos en el mundo occidental. Los incas no lograron someterlos, y tampoco pudieron adoctrinarlos los sacerdotes, especialmente jesuitas y dominicos, muchos de los cuales murieron en el intento.
Actualmente son unos 45.000 aguarunasy 5.000 huambisas que viven a orillas de los ríos Chiriaco, Marañom, Nieva, Cenepa y Santiago, en el departamento de Amazonas, provincia de Condorcanqui, rodeados de una verde y frondosa vegetación tropical.
En la zona apenas hay carreteras, mayormente se llega a las comunidades navegando por los ríos. El aislamiento territorial en que viven es el principal problema que afrontan estos pueblos. Por eso son una de las etnias más pobres del mundo, aunque ellos se sienten los reyes de la selva, pues la conocen palmo a palmo y saben obtener de ella lo que necesitan para vivir.
Su dieta es a base de plátanos, yuca y animales de monte, venado, sajino, armadillo, huangana, que cazan caminando a veces la noche entera. En los meses de Agosto y Septiembre sube el mijano (niño que pesca) trayendo mucho y sabroso pescado de la selva baja. Esos días la comunidad entera sale a pescar llenando el río de canoas y peque-peques.
Las casas se construyen sobre pilares para evitar la humedad y las inundaciones de los ríos o quebradas. Las paredes son cañas y los lechos de hojas de palmera. Antiguamente vivían dispersos a lo largo de las miles de quebradas que discurren por la selva, pero desde que comenzó la educación hacia 1960 empezaron a instalarse alrededor de la escuela formando las pequeñas comunidades que existen hoy.
Conocen y utilizan gran cantidad de las plantas medicinales que da la selva. Y en los ceremoniales místicos suelen tomar toe, planta alucinógena que, mezclada con el ayahuasca, les hace conectarse con otros mundos superiores y tener visión para resolver los problemas.
El colegio nacional Chapiza está en la comunidad de Chapiza junto al río Santiago, Kanus para los huambisas. Tiene unos 150 alumnos huambisas de diferentes comunidades, desde la frontera hasta el límite con las comunidades aguarunas. Las dos terceras partes son varones y sólo un tercio son mujeres, pues allí todavía la mujer está marginada para estudiar.
El colegio no tiene ni pupitres para que los niños se sienten y estudien con comodidad. Hay unos viejísimos e incómodos, donados hace tiempo. Tienen las patas metálicas, y con la humedad están muchas carcomidas, dobladas o rotas. En ellos pueden sentarse don niños, pero son compartidos por tres y hasta cuatro cuando son delgados porque no hay para todos. Los mayores tratan de hacer con tablas viejas, algunos arreglos para sentarse y así llevan unos cinco años.
El colegio nacional Chapiza nos pide cooperación. Aquí y ahora empieza nuestra labor, pararnos a pensar qué podríamos hacer para obtener fondos, cuántos pupitres podríamos conseguir con lo que recaudemos...
Nuestro Colegio se ha puesto en marcha: todas las clases están teniendo reuniones donde los alumnos proponen posibles soluciones, y la comunidad entera se ha implicado en este proyecto. Esperamos poder informaros pronto de los resultados de este esfuerzo común.

